noticias

Desde nuestra parroquia Santísima Trinidad:
Una impresión a manera de reflexión y oración en torno a la homilía de Francisco durante la bendición Urbi et Orbi:
La esperanza se regenera constantemente en nosotros en estos tiempos, porque somos capaces de esperar contra toda esperanza (Rom 4, 18-21).
En los días que vamos pasando en casa, y en ocasiones salidas por necesidades, especialmente por manutención…, la sensación que predomina parece ser la expectativa del “qué pasará” ante una innegable realidad que nos envuelve, el Covid-19 y sus consecuencias…Nuestra fragilidad humana se expresa en sentimientos como el miedo, la inseguridad…y nos desinstala a todos, y nos deja expuesto para sentirnos necesitados, “el bien común” ha renacido en nuestro corazón pero de otro modo, mostrando su faceta virtual de presencia y esperanza, por sobre todo al Dios esperanza, nuestro único refugio seguro: en Dios ha renacido nuestra esperanza. Hoy Dios es el más recordado y mencionado en las redes... ¿una oportunidad para renovar nuestras convivencias, reavivar nuestra fe? Queda todo cuestionado-interpelado en nuestro corazón y se nos pregunta si aún permanece nuestra fe: fe de seguir esperando tiempos mejores, fe de animarme a cambiar paradigmas que no me sirven, fe que vuelve a acoger el don que no depende de nuestras fuerzas humanas, ni de nuestra inteligencia, ni de nuestras agendas ni de nuestros compromisos habituales…; mientras que muchas veces hemos enfocado la atención en otro lugar, menos en el prójimo para construir puentes de fraternidad. Definitivamente, nos dejamos interpelar por la realidad y entonces, en nuestra vida vuelve a retoñar la posibilidad de una verdadera conversión, que es un don de Dios.
Hemos hecho mucho con nuestras acciones para movernos y quedarnos solos (incluye la relación hermética con los que me llevo bien o me caen bien o de mi círculo), y en las tormentas de la vida, en la crisis empezamos a comprender que “nadie se salva solo” “solos nos hundimos” NOS NECESITAMOS. Estamos invitados en estos momentos de miedos y amenaza (Covid-19) a sembrar y a valorar el sentido del cuidado corresponsable (este cuidado corresponsable y solidario se ha visto y se sigue viendo como una realidad concreta en nuestra parroquia, la gente van acercando su colaboración para compartir con los más necesitados, esta campaña solidaria continúa gracias a iniciativas generosas de personas vinculadas a nuestra parroquia).
En estos tiempos que estamos atravesando “la oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedores” es muy valiosa e indispensable la oración de intercesión “por el bien de todos”, y por qué no, es la oportunidad de encarnar, acompañar y nutrir el bien común espiritual por medio de los mensajes, llamadas y encuentros virtuales vitales, cuyo calificativo es oportuno, comprensible y virtuoso para estos tiempos inciertos. También la esperanza se asoma con su brisa a través de la ventana virtual vital (por ser vital alimenta nuestro vínculo en la esperanza).
Tiempos de incertidumbres y terreno fértil en nuestro corazón para los sentimientos más negativos, pero también fértil para crear y recrear la paz, la fraternidad, la esperanza asida en la Cruz de Jesús que nos encamina hacia la Vida verdadera.
“Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad [por ejemplo hospedar al semejante en nuestra vidas a través de una llamada o video llamadas, hospedar sus tristezas y esperanzas…hospedar a los demás en la casa de nuestra oración cotidiana], de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza” AÚN QUEDA POR RECORRER PERO NO ESTAMOS SOLOS…
La cruz, nuestro ancla de esperanza segura, acompañada por nuestra madre María para vencer el miedo y permanecer con ella junto a su hijo Jesús, porque somos vulnerables. SEÑOR YO NO PUEDO TÚ PUEDES, SEÑOR NOSOTROS NO PODEMOS PERO TÚ PUEDES. AYÚDANOS! “Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengan miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7)” Tu cuidado está y es de esperanza, tu cuidado está y es de ternura, aún en los tiempos difíciles. CONTIGO SEÑOR PODEMOS, CONTIGO DESPERTAMOS LOS TALENTOS QUE NOS REGALASTE PARA COMPARTIR CON LOS DEMÁS…
QUE SANTO DOMINGO INTERCEDA POR NOSOTROS JUNTO A LA MADRE DE JESÚS EN ESTOS TIEMPOS DE OPORTUNIDAD Y ESPERANZA!!! ABRAZO ATENTO Y FRATERNO.

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar