“Fratelli tutti” (Todos Hermanos) es la encíclica social del Papa Francisco firmada este 3 de octubre de 2020, en la víspera del la celebración de San Francisco de Asis.
La fraternidad y la amistad social son los caminos que propone Francisco para hacer realidad el sueño de Dios: Que todos vivamos como hermanas y hermanos, en un mundo donde reina la paz y la justicia, y donde cada persona, sin excepción, sea reconocida en su dignidad.

Un documento que llega a la raíz de la crisis actual e invita a una nueva fraterndad. Para muestra alcanza un botón:
El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente. El neoliberalismo se reproduce a sí mismo sin más, acudiendo al mágico “derrame” o “goteo” —sin
nombrarlo— como único camino para resolver los problemas sociales. No se advierte que el supuesto derrame no resuelve la inequidad, que es fuente de nuevas formas de violencia que amenazan el tejido social (Nº168)
 

 

 

                                                                                  

24 de abril de 2020

COMUNICADO PÚBLICO de Cristianos en Red Uruguay.

En el actual contexto de crisis económica y social originada por el COVID 19, Cristianos en Red, espacio horizontal de participación, encuentro y articulación de grupos y comunidades cristianas de la Iglesia Católica Uruguaya, expresa su preocupación e interés en la necesidad de una  toma de conciencia de nuestra responsabilidad como cristianos, lo cual nos lleva necesariamente a pensar, discernir y actuar en función de los sectores más vulnerables y afectados de la sociedad.

Esta mirada debe estar centrada en la dignidad de la persona. La actual situación de crisis en la cual estamos insertos, requiere respuestas efectivas y a tiempo, basadas en la solidaridad,  la misericordia, la equidad y la justa distribución de los bienes. La atención de las necesidades básicas debe de ser asegurada por el conjunto de la sociedad y a todas las personas y en todo momento, por ser derechos básicos fundamentales e inherentes a la dignidad humana.

En el contexto de una sociedad democrática, cada actor deberá elaborar una respuesta desde su responsabilidad y libertad. Somos conscientes y respetamos el rol de los diferentes actores de nuestra sociedad, sus deberes y derechos.

Alentamos a generar espacios, donde respuestas diversas a la coyuntura puedan considerarse, debatirse y perfeccionarse con el debido rigor técnico, pluralismo democrático y ética ciudadana y solidaria. Exhortamos a que todos, corresponsablemente, podamos dar la respuesta  que la situación actual necesita, teniendo  muy presente y en primer lugar, a las personas y familias que hoy están sufriendo en forma directa la actual crisis generada por esta situación de pandemia. 

“No podemos permitirnos escribir la historia presente y futura de espaldas al sufrimiento de tantos”[1], debemos desde nuestras comunidades, alentar una reflexión y una acción sincera sobre los modos de actuar ante esta realidad, privilegiando la cercanía a los más necesitados.

 

[1] Meditación del Papa Francisco con motivo del COVID-19, abril 2020

A los hermanos y hermanas de los movimientos y organizaciones populares (Ciudad del Vaticano, 12 de abril de 2020)
 
 
Queridos amigos
 
Con frecuencia recuerdo nuestros encuentros: dos en el Vaticano y uno en Santa Cruz de la Sierra y les confieso que esta "memoria'' me hace bien, me acerca a ·ustedes, me hace repensar en tantos diálogos durante esos encuentros y en tantas ilusiones que nacieron y crecieron allí y muchos de ellas se hicieron realidad. Ahora, en medio de esta pandemia, los vuelvo a recordar de modo especial y quiero estarles cerca.
 
En estos días de tanta angustia y dificultad, muchos se han referido a la pandemia que sufrimos con metáforas bélicas. Si la lucha contra el COVID es una guerra, ustedes son un verdadero ejército invisible que pelea en las más peligrosas trincheras. Un ejército sin más arma que la solidaridad, la esperanza y el sentido de la comunidad que reverdece en estos días en los que nadie se salva solo. Ustedes son para mí, como les dije en nuestros encuentros, verdaderos poetas sociales, que desde las periferias olvidadas crean soluciones dignas para los problemas más acuciantes de los excluidos.
 
Sé que muchas veces no se los reconoce como es debido porque para este sistema son verdaderamente invisibles. A las periferias no llegan las soluciones del mercado y escasea la presencia protectora del Estado. Tampoco ustedes tienen los recursos para realizar su función. Se los mira con desconfianza por superar la mera filantropía a través la organización comunitaria o reclamar por sus derechos en vez de quedarse resignados esperando a ver si cae alguna migaja de los que detentan el poder económico. Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios. Sin embargo, no se encierran en la queja: se arremangan y siguen trabajando por sus familias, por sus barrios, por el bien común. Esta actitud de Ustedes me ayuda, cuestiona y enseña mucho.
 
Pienso en las personas, sobre todo mujeres, que multiplican el pan en los comedores comunitarios cocinando con dos cebollas y un paquete de arroz un delicioso guiso para cientos de niños, pienso en los enfermos, pienso en los ancianos. Nunca aparecen en los grandes medios. Tampoco los campesinos y agricultores familiares que siguen labrando para producir alimentos sanos sin destruir la naturaleza, sin acapararlos ni especular con la necesidad del pueblo. Quiero que sepan que nuestro Padre Celestial los mira, los valora, los reconoce y fortalece en su opción.
 
Qué difícil es quedarse en casa para aquel que vive en una pequeña vivienda precaria o que directamente carece de un techo. Qué difícil es para los migrantes, las personas privadas de libertad o para aquellos que realizan un proceso de sanación por adicciones. Ustedes están ahí, poniendo el cuerpo junto a ellos, para hacer las cosas menos difíciles, menos dolorosas. Los felicito y agradezco de corazón. Espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos (sean estadocéntricos, sean mercadocéntricos) no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir.
 
Sé que ustedes han sido excluidos de los beneficios de la globalización. No gozan de esos placeres superficiales que anestesian tantas conciencias. A pesar de ello, siempre tienen que sufrir sus perjuicios. Los males que aquejan a todos, a ustedes los golpean doblemente. Muchos de ustedes viven el día a día sin ningún tipo de garantías legales que los proteja. Los vendedores ambulantes, los recicladores, los feriantes, los pequeños agricultores, los constructores, los costureros, los que realizan distintas tareas de cuidado. Ustedes, trabajadores informales, independientes o de la economía popular, no tienen un salario estable para resistir este momento ... y las cuarentenas se les hacen insoportables. Tal vez sea tiempo de pensar en un salario universal que reconozca y dignifique las nobles e insustituibles tareas que realizan; capaz de garantizar y hacer realidad esa consigna tan humana y tan cristiana: ningún trabajador sin derechos.
 
También quisiera invitarlos a pensar en "el después" porque esta tormenta va a terminar y sus graves consecuencias ya se sienten. Ustedes no son unos improvisados, tiene la cultura, la metodología pero principalmente la sabiduría que se amasa con la levadura de sentir el dolor del otro como propio. Quiero que pensemos en el proyecto de desarrollo humano integral que anhelamos, centrado en el protagonismo de los Pueblos en toda su diversidad y el acceso universal a esas tres T que ustedes defienden: tierra, techo y trabajo. Espero que este momento de peligro nos saque del piloto automático, sacuda nuestras conciencias dormidas y permita una conversión humanista y ecológica que termine con la idolatría del dinero y ponga la dignidad y la vida en el centro. Nuestra civilización, tan competitiva e individualista, con sus ritmos frenéticos de producción y consumo, sus lujos excesivos y ganancias desmedidas para pocos, necesita bajar un cambio, repensarse, regenerarse. Ustedes son constructores indispensables de ese cambio impostergable; es más, ustedes poseen una voz autorizada para testimoniar que esto es posible. Ustedes saben de crisis y privaciones... que con pudor, dignidad, compromiso, esfuerzo y solidaridad logran transformar en promesa de vida para sus familias y comunidades.
 
Sigan con su lucha y cuídense como hermanos. Rezo por ustedes, rezo con ustedes y quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los bendiga, los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles esa fuerza que nos mantiene en pie y no defrauda: la esperanza. Por favor, recen por mí que también lo necesito.
 
Fraternalmente, Ciudad del Vaticano, 12 de abril de 2020, Domingo de Pascua.

Desde nuestra parroquia Santísima Trinidad:
Una impresión a manera de reflexión y oración en torno a la homilía de Francisco durante la bendición Urbi et Orbi:
La esperanza se regenera constantemente en nosotros en estos tiempos, porque somos capaces de esperar contra toda esperanza (Rom 4, 18-21).
En los días que vamos pasando en casa, y en ocasiones salidas por necesidades, especialmente por manutención…, la sensación que predomina parece ser la expectativa del “qué pasará” ante una innegable realidad que nos envuelve, el Covid-19 y sus consecuencias…Nuestra fragilidad humana se expresa en sentimientos como el miedo, la inseguridad…y nos desinstala a todos, y nos deja expuesto para sentirnos necesitados, “el bien común” ha renacido en nuestro corazón pero de otro modo, mostrando su faceta virtual de presencia y esperanza, por sobre todo al Dios esperanza, nuestro único refugio seguro: en Dios ha renacido nuestra esperanza. Hoy Dios es el más recordado y mencionado en las redes... ¿una oportunidad para renovar nuestras convivencias, reavivar nuestra fe? Queda todo cuestionado-interpelado en nuestro corazón y se nos pregunta si aún permanece nuestra fe: fe de seguir esperando tiempos mejores, fe de animarme a cambiar paradigmas que no me sirven, fe que vuelve a acoger el don que no depende de nuestras fuerzas humanas, ni de nuestra inteligencia, ni de nuestras agendas ni de nuestros compromisos habituales…; mientras que muchas veces hemos enfocado la atención en otro lugar, menos en el prójimo para construir puentes de fraternidad. Definitivamente, nos dejamos interpelar por la realidad y entonces, en nuestra vida vuelve a retoñar la posibilidad de una verdadera conversión, que es un don de Dios.
Hemos hecho mucho con nuestras acciones para movernos y quedarnos solos (incluye la relación hermética con los que me llevo bien o me caen bien o de mi círculo), y en las tormentas de la vida, en la crisis empezamos a comprender que “nadie se salva solo” “solos nos hundimos” NOS NECESITAMOS. Estamos invitados en estos momentos de miedos y amenaza (Covid-19) a sembrar y a valorar el sentido del cuidado corresponsable (este cuidado corresponsable y solidario se ha visto y se sigue viendo como una realidad concreta en nuestra parroquia, la gente van acercando su colaboración para compartir con los más necesitados, esta campaña solidaria continúa gracias a iniciativas generosas de personas vinculadas a nuestra parroquia).
En estos tiempos que estamos atravesando “la oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedores” es muy valiosa e indispensable la oración de intercesión “por el bien de todos”, y por qué no, es la oportunidad de encarnar, acompañar y nutrir el bien común espiritual por medio de los mensajes, llamadas y encuentros virtuales vitales, cuyo calificativo es oportuno, comprensible y virtuoso para estos tiempos inciertos. También la esperanza se asoma con su brisa a través de la ventana virtual vital (por ser vital alimenta nuestro vínculo en la esperanza).
Tiempos de incertidumbres y terreno fértil en nuestro corazón para los sentimientos más negativos, pero también fértil para crear y recrear la paz, la fraternidad, la esperanza asida en la Cruz de Jesús que nos encamina hacia la Vida verdadera.
“Abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad [por ejemplo hospedar al semejante en nuestra vidas a través de una llamada o video llamadas, hospedar sus tristezas y esperanzas…hospedar a los demás en la casa de nuestra oración cotidiana], de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza” AÚN QUEDA POR RECORRER PERO NO ESTAMOS SOLOS…
La cruz, nuestro ancla de esperanza segura, acompañada por nuestra madre María para vencer el miedo y permanecer con ella junto a su hijo Jesús, porque somos vulnerables. SEÑOR YO NO PUEDO TÚ PUEDES, SEÑOR NOSOTROS NO PODEMOS PERO TÚ PUEDES. AYÚDANOS! “Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengan miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas” (cf. 1 P 5,7)” Tu cuidado está y es de esperanza, tu cuidado está y es de ternura, aún en los tiempos difíciles. CONTIGO SEÑOR PODEMOS, CONTIGO DESPERTAMOS LOS TALENTOS QUE NOS REGALASTE PARA COMPARTIR CON LOS DEMÁS…
QUE SANTO DOMINGO INTERCEDA POR NOSOTROS JUNTO A LA MADRE DE JESÚS EN ESTOS TIEMPOS DE OPORTUNIDAD Y ESPERANZA!!! ABRAZO ATENTO Y FRATERNO.

foto de INFOBAE

A los emprendimientos, nacionales o internacionales, que dañan la Amazonia y no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen. Cuando algunas empresas sedientas de rédito fácil se apropian de los territorios y llegan a privatizar hasta el agua potable, o cuando las autoridades dan vía libre a las madereras, a proyectos mineros o petroleros y a otras actividades que arrasan las selvas y contaminan el ambiente, se transforman indebidamente las relaciones económicas y se convierten en un instrumento que mata. Se suele acudir a recursos alejados de toda ética, como penalizar las protestas e incluso quitar la vida a los indígenas que se oponen a los proyectos, provocar intencionalmente incendios forestales, o sobornar a políticos y a los mismos indígenas. Esto viene acompañado de graves violaciones de los derechos humanos y de nuevas esclavitudes que afectan especialmente a las mujeres, de la peste del narcotráfico que pretende someter a los indígenas, o de la trata de personas que se aprovecha de quienes fueron expulsados de su contexto cultural. No podemos permitir que la globalización se convierta en «un nuevo tipo de colonialismo» Papa Francisco en "Querida Amazonia (nº14)"

¿Cómo estamos procesando en Uruguay los conflictos entre los grandes proyectos económicos, el respeto de los derechos humanos de la población vulnerada por ellos y la riqueza natural de nuestro territorio?

Texto Completo de la Exhortación Post-Sinodal "Querida Amazonia"

Luego de un largo proceso de consultas, diálogo y discernimiento en presencia del Espíritu, el Sínodo de la Amazonia, del que participaron Obispos, sacerdotes, mujeres y varones religiosos y laicos, llegó a un documento final que fue publicado y entregado al Papa Francisco, quien acompañó de cerca el proceso.

Este documento realiza importantes y valientes denuncias, exige nuevas actitudes y propone acciones pastorales comprometidas y audaces para la Amazonia. Destacamos 10 claves y animamos a leer con detenimiento el DOCUMENTO FINAL:

1.- DENUNCIA

#10 La Amazonía hoy es una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia. Los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos. Esta única crisis socio-ambiental se reflejó en las escuchas pre-sinodales que señalaron las siguientes amenazas contra la vida: apropiación y privatización de bienes de la naturaleza, como la misma agua; las concesiones madereras legales y el ingreso de madereras ilegales; la caza y la pesca predatorias; los mega-proyectos no sostenibles (hidroeléctricas, concesiones forestales, talas masivas, monocultivos, carreteras, hidrovías, ferrocarriles y proyectos mineros y petroleros); la contaminación ocasionada por la industria extractiva y los basureros de las ciudades y, sobre todo, el cambio climático. Son amenazas reales que traen asociadas graves consecuencias sociales: enfermedades derivadas de la contaminación, el narcotráfico, los grupos armados ilegales, el alcoholismo, la violencia contra la mujer, la explotación sexual, el tráfico y trata de personas, la venta de órganos, el turismo sexual, la pérdida de la cultura originaria y de la identidad (idioma, prácticas espirituales y costumbres), la criminalización y asesinato de líderes y defensores del territorio. Detrás de todo ello están los intereses económicos y políticos de los sectores dominantes, con la complicidad de algunos gobernantes y de algunas autoridades indígenas. Las víctimas son los sectores más vulnerables, los niños, jóvenes, mujeres y la hermana madre tierra.

2.- COMPROMISO

#36 …La comunidad eclesial deberá  estar presente en los espacios de participación de políticas públicas donde se articulan acciones para revitalizar la cultura, la convivencia, el ocio y la celebración. Debemos luchar para que las “favelas” y “villas miseria”, tengan asegurados los derechos básicos fundamentales; agua, energía, vivienda y promover la ciudadanía ecológica integral. Instituir el ministerio de acogida en las comunidades urbanas de la Amazonía para la solidaridad fraterna con los migrantes, refugiados, personas sin hogar y personas que han abandonado las zonas rurales.

3.- VALORACIÓN DE LAS CULTURAS ORIGINARIAS Y DIÁLOGO

#48 La Iglesia promueve la salvación integral de la persona humana, valorando la cultura de los pueblos indígenas, hablando de sus necesidades vitales, acompañando a los movimientos en sus luchas por sus derechos. Nuestro servicio pastoral constituye un servicio para la vida plena de los pueblos indígenas, que nos mueve a anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios y a denunciar las situaciones de pecado, estructuras de muerte, violencia e injusticias, promoviendo el diálogo intercultural, interreligioso y ecuménico

4.- LA INCULTURACIÓN COMO MÉTODO DE EVANGELIZACIÓN

#51 Cristo con la encarnación dejó su prerrogativa de Dios y se hizo hombre en una cultura concreta para identificarse con toda la humanidad. La inculturación es la encarnación del Evangelio en las culturas autóctonas (“lo que no se asume no se redime”, San Ireneo, cf. Puebla 400) y al mismo tiempo la introducción de estas culturas en la vida de la Iglesia. En este proceso los pueblos son protagonistas y acompañados por sus agentes y pastores.

5.- LA ECOLOGÍA INTEGRAL COMO CAMINO

#67 Es urgente enfrentarnos a la explotación ilimitada de la “casa común” y de sus habitantes. Una de las causas principales de la destrucción en la Amazonía es el extractivismo predatorio que responde a la lógica de la avaricia, propia del paradigma tecnocrático dominante (LS 101). Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región. La depredación del territorio viene acompañada del derramamiento de sangre inocente y de la criminalización de los defensores de la Amazonía.

6.- DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS

#70 Para los cristianos, el interés y preocupación por la promoción y respeto de los derechos humanos, tanto individuales como colectivos, no es opcional. El ser humano es creado a imagen y semejanza del Dios Creador, y su dignidad es inviolable. Por eso la defensa y promoción de los derechos humanos no es meramente un deber político o una tarea social, sino también y sobre todo una exigencia de fe. Tal vez no podamos modificar inmediatamente el modelo de un desarrollo destructivo y extractivista imperante, pero, sí tenemos la necesidad de saber y dejar en claro ¿dónde nos ubicamos?, ¿al lado de quién estamos?, ¿qué perspectiva asumimos?, ¿cómo trasmitimos la dimensión política y ética de nuestra palabra de fe y vida? …

7.- EL BUEN VIVIR Y LA CONVERSIÓN ECOLÓGICA

#73 Junto a los pueblos amazónicos (cf. LS 183) y a su horizonte del ‘buen vivir’, llamarnos a una conversión ecológica individual y comunitaria que salvaguarde una ecología integral y un modelode desarrollo en donde los criterios comerciales no estén por encima de los medioambientales y de los derechos humanos. Deseamos sostener una cultura de paz y respeto – no de violencia y atropello – y una economía centrada en la persona que además cuide de la naturaleza. Por lo tanto, proponemos generar alternativas de desarrollo ecológico integral desde las cosmovisiones que sean construidas con las comunidades, rescatando la sabiduría ancestral. Apoyamos proyectos que proponen una economía solidaria y sostenible, circular y ecológica, tanto a nivel local e internacional, a nivel de investigación y en el campo de acción, en los sectores formales e informales. En esta línea, convendría sostener y promover experiencias de cooperativas de bio-producción, de reservas forestales y de consumo sostenibles. El futuro de la Amazonía está en manos de todos nosotros, pero depende principalmente de que abandonemos de inmediato el modelo actual que destruye el
bosque, no trae bienestar y pone en peligro a este inmenso tesoro natural y a sus guardianes.

8.- INSTRUMENTOS INTITUCIONALES: OBSERVATORIO SOCIOAMBIENTAL Y UNIVERSIDAD CATÓLICA AMAZÓNICA

#85 Crear un observatorio socioambiental pastoral, fortaleciendo la lucha en la defensa de la vida. Realizar un diagnóstico del territorio y de sus conflictos socioambientales en cada Iglesia local y regional, para poder asumir una posición, tomar decisiones y defender los derechos de los más vulnerables. El Observatorio trabajaría en alianza con el CELAM, la CLAR, Caritas, la REPAM, los Episcopados nacionales, las Iglesias locales, las Universidades Católicas, la CIDH, otros actores no
eclesiales en el continente y los representantes de los pueblos indígenas. Igualmente pedimos que en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, se cree una oficina amazónica que este en relación con este Observatorio y las demás instituciones locales amazónicas.

#114 Proponemos que sea establecida una Universidad Católica Amazónica basada en la investigación interdisciplinaria (incluyendo estudios de campo), en la inculturación y en el diálogo intercultural; que la teología inculturada incluya la formación conjunta para ministerios laicales y formación de sacerdotes, basada principalmente en la Sagrada Escritura. Las actividades de investigación, educación y extensión deben incluir programas de estudio ambientales (conocimiento teórico ambientado con la sabiduría de los pueblos que viven en la región amazónica) y estudios étnicos (descripción de los diferentes idiomas, etc.). La formación de docentes, la enseñanza y la producción de material didáctico debe respetar las costumbres y tradiciones de los pueblos indígenas, elaborando material didáctico inculturado y realizando actividades de extensión en diferentes países y regiones. Pedimos a las universidades católicas de América Latina que ayuden a la creación de la Universidad Católica Amazónica y acompañen su desarrollo.

9.- MINISTERIOS PARA HOMBRES Y MUJERES DE FORMA EQUITATIVA.

#95 Aunque la misión en el mundo sea tarea de todo bautizado, el Concilio Vaticano II puso de relieve la misión del laicado: “la esperanza de una Nueva Tierra, lejos de atenuar, antes debe impulsar la solicitud por el perfeccionamiento de esta tierra” (GS 39). Para la Iglesia amazónica es urgente que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa. El tejido de la iglesia local, también en la Amazonía, está garantizado por las pequeñas comunidades eclesiales misioneras que cultivan la fe, escuchan la Palabra y celebran juntos cerca de la vida dela gente. Es la Iglesia de hombres y mujeres bautizados que debemos consolidar promoviendo la ministerialidad y, sobre todo, la conciencia de la dignidad bautismal.

#96. Además, el Obispo pueda confiar, por un mandato de tiempo determinado, ante la ausencia de sacerdotes en las comunidades, el ejercicio de la cura pastoral de la misma a una persona no investida del carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad. Deben evitarse personalismos y por ello será un cargo rotativo. El Obispo podrá constituir este ministerio en representación de la comunidad cristiana con un mandato oficial mediante un acto ritual para que la persona responsable de la comunidad sea reconocida también a nivel civil y local. Queda siempre el sacerdote, con la potestad y facultad.

10.- RITO PARA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS.

#116. El Concilio Vaticano II abrió espacios para el pluralismo litúrgico “para variaciones y adaptaciones legítimas para los diversos grupos y pueblos” (SC 38). En este sentido, la liturgia debe responder a la cultura para que sea fuente y culmen de la vida cristiana (cf. SC 10) y para que se sienta ligada a los sufrimientos y a las alegrías del pueblo. Debemos dar una respuesta auténticamente católica a la petición de las comunidades amazónicas de adaptar la liturgia valorando la cosmovisión, las tradiciones, los símbolos y los ritos originarios que incluyan dimensiones trascendentes, comunitarias y ecológicas  del párroco, como responsable de la comunidad.

"Nosotros, los participantes del Sínodo Pan-Amazónico, compartimos la alegría de vivir entre numerosos pueblos indígenas, quilombolas, ribereños, migrantes, comunidades en la periferia de las ciudades de este inmenso territorio del Planeta" A diferencia del primer pacto de las catacumbas realizado durante el Concilio Vaticano II en 1965, esta vez participaron y estamparon su firma mujeres líderes de sus comunidades

Fuente: https://www.religiondigital.org y www.clar.org Domingo 20 de octubre de 2019

Por una Iglesia con rostro amazónico, pobre y servidora, profética y samaritana

Nosotros, los participantes del Sínodo Pan-Amazónico, compartimos la alegría de vivir entre numerosos pueblos indígenas, quilombolas, ribereños, migrantes, comunidades en la periferia de las ciudades de este inmenso territorio del Planeta. Con ellos hemos experimentado la fuerza del Evangelio que actúa en los pequeños. El encuentro con estos pueblos nos desafía y nos invita a una vida más simple de compartir y gratuidad. Influidos por la escucha de sus gritos y lágrimas, acogemos de corazón las palabras del Papa Francisco:

“Muchos hermanos y hermanas en la Amazonía cargan cruces pesadas y esperan el consuelo liberador del Evangelio, la caricia amorosa de la Iglesia. Por ellos, con ellos, caminemos juntos”.

Mujeres líderes de sus comunidades participaron y firmaron el nuevo pacto.

Recordamos con gratitud a los obispos que, en las Catacumbas de Santa Domitila, al final del Concilio Vaticano II, firmaron el Pacto por una Iglesia servidora y pobre. Recordamos con reverencia a todos los mártires miembros de las comunidades eclesiales de base, de las pastorales y movimientos populares; líderes indígenas, misioneras y misioneros, laicos, sacerdotes y obispos, que derramaron su sangre debido a esta opción por los pobres, por defender la vida y luchar por la salvaguardia de nuestra Casa Común. Al agradecimiento por su heroísmo, unimos nuestra decisión de continuar su lucha con firmeza y valentía. Es un sentimiento de urgencia que se impone ante las agresiones que hoy devastan el territorio amazónico, amenazado por la violencia de un sistema económico depredador y consumista.

Ante la Santísima Trinidad, nuestras Iglesias particulares, las Iglesias de América Latina y el Caribe y de aquellas que son solidarias en África, Asia, Oceanía, Europa y el norte del continente americano, a los pies de los apóstoles Pedro y Pablo y de la multitud de mártires de Roma, América Latina y especialmente de nuestra Amazonía, en profunda comunión con el sucesor de Pedro, invocamos al Espíritu Santo y nos comprometemos personal y comunitariamente a lo siguiente: 

Sínodo para la Amazonía
Sínodo para la Amazonía
  1.  Asumir, ante la extrema amenaza del calentamiento global y el agotamiento de los recursos naturales, un compromiso de defender en nuestros territorios y con nuestras actitudes la selva amazónica en pie. De ella provienen las dádivas del agua para gran parte del territorio sudamericano, la contribución al ciclo del carbono y la regulación del clima global, una incalculable biodiversidad y una rica socio diversidad para la humanidad y la Tierra entera.
  2. Reconocer que no somos dueños de la madre tierra, sino sus hijos e hijas, formados del polvo de la tierra (Gen 2, 7-8), huéspedes y peregrinos (1 Ped 1, 17b y 1 Ped 2, 11), llamados a ser sus celosos cuidadores y cuidadores (Gen 1, 26). Por tanto, nos comprometemos a una ecología integral, en la cual todo está interconectado, el género humano y toda la creación porque todos los seres son hijas e hijos de la tierra y sobre ellos flota el Espíritu de Dios (Génesis 1: 2).
  3. Acoger y renovar cada día la alianza de Dios con todo lo creado: "Por mi parte, estableceré mi alianza contigo y tu descendencia, con todos los seres vivos que están contigo, aves, animales domésticos y salvajes, en resumen, con todas las bestias de la tierra que salieron del arca contigo” (Gen 9: 9-10; Gen 9: 12-17).
  4. Renovar en nuestras iglesias la opción preferencial por los pobres, especialmente por los pueblos originarios, y junto con ellos garantizar el derecho a ser protagonistas en la sociedad y en la Iglesia. Ayudarlos a preservar sus tierras, culturas, lenguas, historias, identidades y espiritualidades. Crecer en la conciencia de que deben ser respetados local y globalmente y, en consecuencia, alentar, por todos los medios a nuestro alcance, a ser acogidos en pie de igualdad en el concierto mundial de otros pueblos y culturas.
  5. Abandonar, como resultado, en nuestras parroquias, diócesis y grupos toda clase de mentalidad y postura colonialistas, acogiendo y valorando la diversidad cultural, étnica y lingüística en un diálogo respetuoso con todas las tradiciones espirituales.
  6. Denunciar todas las formas de violencia y agresión contra la autonomía y los derechos de los pueblos indígenas, su identidad, sus territorios y sus formas de vida.
  7. Anunciar la novedad liberadora del evangelio de Jesucristo, en la acogida al otro demás y al diferente, como sucedió con Pedro en la casa de Cornelio: “Usted bien sabe que está prohibido que un judío se relacione con un extranjero o que entre en su casa. Ahora, Dios me ha mostrado que no se debe decir que ningún hombre es profano o impuro” (Hechos 10, 28).
  8. Caminar ecuménicamente con otras comunidades cristianas en el anuncio inculturado y liberador del evangelio, y con otras religiones y personas de buena voluntad, en solidaridad con los pueblos originarios, los pobres y los pequeños, en defensa de sus derechos y en la preservación de la Casa. Común
  9. Establecer en nuestras iglesias particulares una forma de vida sinodal, donde los representantes de los pueblos ariginários, misioneros, laicos, en razón de su bautismo y en comunión con sus pastores, tengan voz y voto en las asambleas diocesanas, en los consejos pastorales y parroquiales, en resumen, en todo lo que les cabe en el gobierno de las comunidades.
  10. Comprometernos en el reconocimiento urgente de los ministerios eclesiales ya existentes en las comunidades, llevados a cabo por agentes pastorales, catequistas indígenas, ministras y ministros de la Palabra, valorando especialmente su atención a los más vulnerables y excluidos.
  11. Hacer efectivo en las comunidades que nos han confiado el paso de una pastoral de visita a una pastoral de presencia, asegurando que el derecho a la Mesa de la Palabra y la Mesa de la Eucaristía se haga efectivo en todas las comunidades.
  12. Reconocer los servicios y la real diaconía de la gran cantidad de mujeres que dirigen comunidades en la Amazonía hoy y buscar consolidarlas con un ministerio apropiado de mujeres líderes de comunidad.
  13. Buscar nuevos caminos de acción pastoral en las ciudades donde actuamos, con el protagonismo de laicos y jóvenes, con atención a sus periferias y migrantes, trabajadores y desempleados, los estudiantes, educadores, investigadores y al mundo de la cultura y de la comunicación.
  14. Asumir frente a la avalancha del consumismo con un estilo de vida alegremente sobrio, sencillo y solidario con aquellos que tienen poco o nada; reducir la producción de residuos y el uso de plásticos, favorecer la producción y comercialización de productos agroecológicos y utilizar el transporte público siempre que sea posible.
  15. Ponernos al lado de los que son perseguidos por el servicio profético de denuncia y reparación de injusticias, de defensa de la tierra y de los derechos de los pequeños, de acogida y apoyo a los migrantes y refugiados. Cultivar amistades verdaderas con los pobres, visitar a los más simples y enfermos, ejerciendo el ministerio de la escucha, del consuelo y del apoyo que traen aliento y renuevan la esperanza.
Francisco, durante la procesión de arranque del Sínodo de la Amazonía
Francisco, durante la procesión de arranque del Sínodo de la Amazonía

Conscientes de nuestras debilidades, nuestra pobreza y pequeñez frente a desafíos tan grandes y graves, nos encomendamos a la oración de la Iglesia. Que nuestras comunidades eclesiales, sobre todo, nos ayuden con su intercesión, afecto en el Señor y, cuando sea necesario, con la caridad de la corrección fraterna.

Acogemos de corazón abierto la invitación del cardenal Hummes a ser guiados por el Espíritu Santo en estos días del Sínodo y en nuestro regreso a nuestras iglesias:

“Déjense envolver en el manto de la Madre de Dios y Reina de la Amazonía. No dejemos que nos venza la auto-referencialidad, sino la misericordia ante el grito de los pobres y de la tierra. Se requerirá mucha oración, meditación y discernimiento, así como una práctica concreta de comunión eclesial y espíritu sinodal. Este sínodo es como una mesa que Dios ha preparado para sus pobres y nos pide  nosotros que seamos los que sirven la mesa".

Celebramos esta Eucaristía del Pacto como "un acto de amor cósmico". “¡Sí, cósmico! Porque incluso cuando se lleva a cabo en el pequeño altar de una iglesia de aldea, la Eucaristía siempre se celebra, en cierto modo, en el altar del mundo". La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra toda la creación. El mundo salido de las manos de Dios regresa a Él en feliz y plena adoración: en el Pan Eucarístico "la creación tiende a la divinización, a las santas nupcias, a la unificación con el mismo Creador". "Por esta razón, la Eucaristía es también fuente de luz y motivación para nuestras preocupaciones por el medio ambiente, y nos lleva a ser guardianes de toda la creación".

 

Catacumbas de Santa Domitila

Roma, 20 de octubre de 2019

¿Algo nuevo está naciendo?

La Iglesia de Santa María, en Transpontina, en la vía de la Conciliación que une el Castillo Santo Ángel y la plaza de San Pedro, fue testiga de una conmemoración profundamente simbólica este 12 de octubre del 2019.

En un momento de la celebración invitaron al silencio, se hizo un silencio profundo, un silencio lleno de vida y de fuerza, un silencio en que el Espíritu se expresa con fuerza. Un silencio que permitió escuchar toda la historia silenciada de los pueblos aborígenes de la Amazonía y en ellos a todos los pueblos del mundo. Un silencio que obligó a escuchar el latidos del corazón de las y los asistentes, el latido del corazón de los pueblos, el latido del corazón de Dios que habló con fuerza y con contundencia, una vez más, por medio de los marginalizados por los poderes de ayer y de hoy.

En medio del silencio resonó fuerte la Palabra de Dios: «Oí el clamor de mi pueblo, vi como lo esclavizaban y por eso bajé» (Éxodo 3,7). «La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros» (Juan 1,1). Dios se sigue revelando en la historia, le importa lo que pase con su pueblo, se sigue revelando cada día. Y siguió el silencio.

El silencio fue interrumpido por tres golpes de tambor que llegaron desde la selva hasta el centro y hasta lo profundo del alma, golpes que trajeron todos los gritos de dolor de los pueblos silenciados, golpes que fueron invitando a pedir perdón. Unas y unos asistentes fueron pidiendo perdón arrodillándose al ritmo de los golpes de tambor, las y los presentes les acompañaron con el mismo gesto respetuoso. Pidieron perdón por haber matado a mujeres y hombres, culturas, lenguas, selvas, ríos, historia, fe…

El profundo silencio fue interrumpido por la música solemne de los pueblos amazónicos y poco a poco fueron levantando a las personas que estaban de rodillas y sin palabras les dijeron que, además de arrodillarse a pedir perdón, debían levantarse y actuar, para impedir que se sigan destruyendo las selvas, los ríos, el agua, los pueblos aborígenes y con ellos la especie humana. Hay que ponerse de pié para construir otra historia.

Todos los asistentes recibieron semillas y con una sentida, profunda y profética bendición de las semillas realizada por Ernestina, mujer indígena brasilera y sabia, los asistentes fueron enviados a sembrar y a cultivar las semillas de una nueva iglesia, de una nueva sociedad y para alumbrar el camino, todas y todos recibieron una luz.

Las y los “indígenas” encabezan una procesión con las luces hacia la plaza de San Pedro, pocas y pequeñas para la majestuosidad de la basílica principal para el mundo cristiano católico, pero suficientes para recordarle a la Iglesia que solo iluminará, si acepta la luz que viene de la periferia, de los márgenes de la historia. En definitiva, le recuerdan que de la periferia vino Jesús de Nazaret.

Desde Roma, Pe. Alberto Franco. CSsR, J&P Colombia, Red Iglesias y Minería

El católico en política debe discernir los “signos de los tiempos”, no moralizar la sociedad en la historia de los pueblos...
 
Por NELSON VILLARREAL DURÁN·, 5 de octubre de 2019· Tiempo de lectura:12 min
 
 
El momento particular de cambio civilizatorio, de crisis política generalizada en la región, de injusticias estructurales permanentes, que pone bajo sospecha las conquistas democráticas, sociales y económicas logradas en las últimas décadas, reclama de interpelaciones profundas a toda la sociedad. Nos cuestiona particularmente, a quienes somos personas católicas que debemos afrontar los problemas, sin situarnos en roles de pretensión moralizadora, buscando promover el cambio personal y de estructuras que se requiere en el momento actual, inspirados en el Evangelio y la tradición viva de la Iglesia.
 
Leo al Papa Francisco, desde un país laico y secular, que más allá de dificultades y desafíos a cambiar, tiene una de las “democracias plenas” del mundo y la sociedad más igualitaria de la región, donde ser persona católica no da ningún privilegio y sí una autonomía que valoramos mucho.