Por Jorge Márquez (publicado en Umbrales 11/6/19)
El 14 de junio es “memoria obligatoria para un santoral popular” que nos remite a la vida y testimonio de Mauricio Silva, sacerdote uruguayo, Hermano del Evangelio, desaparecido en 1977 durante la dictadura en Argentina, y cada año la fecha se renueva con iniciativas para mantener viva la memoria en la busqueda de las tan ansiadas y necesarias ¡Verdad y Justicia!
 
Solo una “inteligencia” atroz puede hacer desaparecer a un ser humano sin dejar rastro aparente… y es que la sencilla y oculta vida del Hto Mauricio, hombre profundamente contemplativo, solidario con sus compañeros de trabajo, irradiaba una luz fuerte, la del Evangelio de Jesus, que cegó la mirada de los autoritarios y violentos, creyéndolo digno de persecusión, seguramente de cruel tortura y de una muerte violenta, configurándose así más con el Nazareno.

Pero en la dinámica Divina, la muerte se transforma en vida, la entrega es ganancia, el silencio es grito, y en esta certeza podemos decir que el Hermanito Mauricio está presente:

Está en el corazón de sus amigos queridos, los de cada una de las distintas etapas de su camino, de su andar, para muchos fue un padre, para otros un hermano mayor, así también han bautizado algún hijo poniéndole su nombre, muestra de una familiaridad mas fuerte que la que dá la misma sangre.
Está en el recuerdo emocionado de la  Fraternidad de Foucauld, su fraternidad, en tantas Hermanitas y Hermanitos, y tantos otros laicos que, en los más diversos ambientes y realidades viven “el apostolado de la amistad” con todos, especialmente con los últimos.

Está en la imagen de cada trabajador humilde, itinerante y en intemperie, que con su esfuerzo diario, constante y agotador, nos recuerdan la figura “del barrendero”.

Cristo Resucitado es la causa de nuestra fe, gracias a su Espíritu estamos todos unidos en la gran Comunión de los Santos, y esta participación de bienes nos anima en la esperanza, “No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido” (Lc 12:2)
 
María, Pequeña Nazarena, ¡ruega por nosotros y acompáñanos!
 

 

Como lo venimos haciendo desde hace varios años, luego de compartir una emotiva celebración ecuménica desde la fe en el Resucitado y en memoria de nuestras hermanas y hermanos detenidos desaparecidos, acompañamos en silencio a sus madres y familiares, en su clamor por VERDAD Y JUSTICIA. Esta vez nos reconfortó que nuestro Cardenal Daniel Sturla celebrara la memoria con nosotrxs y que marchara junto al pueblo bajo la intensa lluvia y en medio del silencio atronador (Texto: Mauricio Passeggi)

 

"Estos últimos meses han sido de dolores y desencuentros que han tocado al Ejercito nacional y sus relacionamientos con la sociedad a la que pertenece, con la sombra de un pasado que necesita la luz de la verdad, la justicia y el perdón. Para que los orientales demos pasos más decididos en el camino de la reconciliación nacional, que por momentos parece que se diluye para dolor de la mayoría de los orientales que anhelamos la paz"El Cardenal Daniel Sturla reclamó por VERDAD, JUSTICIA Y PERDÓN ante al Comandante en Jefe del Ejército y otros altos mandos militares, en la misa por la celebración del día del Ejército:

Luego se refirió a las recientes declaraciones del Comandante del Ejército Claudio Feola:

“El compromiso asumido hoy por el Comandante en Jefe llena de esperanza no solo a los familiares que siguen buscando a sus seres queridos, sino a la gran mayoría de nuestra gente y espero también a todos nosotros”.

Finalmente concluyó:
"La grandeza de alma, la magnabilidad en todos es lo que puede hacer posible el Uruguay reconciliado, que restañe las heridas del pasado y mire el presente y futuro con esperanza. Como el ideal parece lejano, serán los mejores hombres y mujeres lo que darán pasos necesarios para construir la paz."

Testimonio en primera persona de Juan Algorta SDB.

El sábado 27 de abril serán beatificados en la ciudad de La Rioja (República Argentina) cuatro personas que fueron asesinadas por defender a los más desamparados de ese territorio. Murieron por su fe. Entre ellos, un obispo, dos sacerdotes y un laico. Porque estas personas me traen un recuerdo muy especial vaya mi testimonio como homenaje a ellos.

El 18 de julio de 1976 viví una experiencia inolvidable. Invitado por el Obispo de La Rioja (República Argentina) me trasladé a esta hermosa región lindante la cordillera de Los Andes. Me recibió Enrique el Obispo de la Rioja. Me llevó a visitar la región montañosa. Impresionante. Al llegar a un valle me encontré con una iglesia de piedra y una multitud venía para celebrar la Santa Misa. “Esta gente viene de lejos para la Misa dominical. Algunos han caminado cerca de tres horas”. Por la noche Monseñor me sirvió fraternalmente un té caliente porque yo estaba un poco engripado.

Al día siguiente comenzábamos un encuentro de sacerdotes y religiosas de la Diócesis sobre Teología Moral. Al comenzar apareció el Vicario de la Diócesis y nos comunicó que dos curas de El Chamical habían sido secuestrados. El Obispo mandó a dos sacerdotes para hacer los trámites correspondientes y nos invitó a dar comienzo al encuentro. Se pueden imaginar cómo pasamos ese día.

Por la noche del día siguiente, celebrando la Misa, el Vicario que era uno de los encargados de averiguar lo que había pasado con los dos sacerdotes, se acercó al Obispo y le habló al oído. Recién habíamos celebrado la Consagración. El Obispo nos dijo: “Los mataron… Vamos a continuar la Misa”. ¡Qué Misa! Terminada la misma el Obispo nos invitó a mantener la calma y dio determinadas órdenes. A la mañana siguiente me enviaron a Montevideo.

El 4 de agosto el obispo Enrique Angelelli moría “en un extraño accidente automovilístico”.

Con el tiempo se fueron esclareciendo los hechos. El secuestro y muerte de los sacerdotes y ese “extraño accidente automovilístico” fue perpetrado por las fuerzas opresoras.

Esta trágica experiencia vivida en La Rioja me marcó para toda mi vida.

Foro de archivo: Angel Rocha exponiendo en el XXXIII Encuentro Nacional de Laicos.

Reflexiones de un cristiano de a pie sobre la Carta de los Obispos Católicos del Uruguay “Tiempos de elecciones, tiempo de esperanza” 05.04.2019

¿Hay una colonización ideológica?, quien coloniza a quién?

No pretendemos comentar los quince puntos de esa Carta, algunos los compartimos, otras no tanto y algunas tenemos una visión totalmente diferente. Nos alegra que se “…alienta el compromiso político de los laicos católicos, consciente de que la política es una de las formas más preciadas del amor, porque busca el bien común…”

1.  A los uruguayos nos alegra vivir en democracia. Nos han calificado entre las veinte democracias plenas del mundo. Gozamos de la libertad y nos gusta el sentirnos iguales en el cuarto secreto. Todo voto vale, todo voto es importante. Como Iglesia en el Uruguay, siendo una de las instituciones fundadoras de la patria, damos gracias a Dios por la libertad de la que gozamos, y compartimos la alegría de este tiempo electoral. Los obispos de la Iglesia Católica, como ciudadanos y pastores, queremos sumar nuestro aporte a la reflexión que se abre en este tiempo electoral.

Montevideo, 8 de marzo de 2019

Desde los umbrales de la Historia, las mujeres han sido invisibilizadas por el sistema patriarcal imperante.

Actualmente estamos en una recreación de la sociedad y a su vez en una valoración del hecho femenino, que intenta ir superando la marginación organizada hacia la mujer.

Tener en cuenta a mujeres concretas, nos ayudará a todos a descubrir la fuerza creadora y transformadora de las que, gracias a su decisión y libertad, nos han transmitido valores que como antorchas nos iluminan. Que podamos reconocerlas y admirarlas como se merecen:

10/2/19. Escribe Jorge Márquez

Domingo 10 de febrero, realmente las altas temperaturas invitaban a quedarnos quietos en casa, refrescándonos... pero a las 10 de la mañana,los miembros de la Familia Espiritual Carlos de Foucauld, se dió cita en la Pquia de la Cruz de Carrasco, para celebrar la Palabra, orar juntos y recibir la Eucaristía junto a esa queridísima Comunidad, acompañados por el Diácono José Lima.
Luego, fraternidad y amigos de la Cruz pasamos al salón para continuar nuestra jornada. Alli, nuestro compañero Juan Pablo nos invitaba y animaba con canto popular a ritmo de murga con "Mucho , poquito y nada",de Viglietti, donde entre otras cosas, dice su letra, "si no cambio un poquito mis mañas, mis juegos ¿como cambiar en algo los dramas los fuegos?... y luego haciendo aun eco personal y ponerlo en común, siempre bueno integrar los distintos aportes culturales en una reflexión cristiana, que por ello es encarnada !